Si puedes llamar, llama: es lo más rápido. Si no puedes, déjanos tu nombre y tu teléfono y te marcamos.
El precio que te damos antes de salir es el que se cobra, y para que sea exacto necesitamos entender qué pasó. No hace falta que uses términos técnicos: con tres cosas basta.
La primera es dónde estás. No la dirección postal, sino la referencia: la Supermanzana o la región, el cruce más cercano, el nombre del condominio o de la plaza. En el centro de la ciudad los números de casa no siempre siguen el orden de la calle, y en las regiones un cruce ahorra más tiempo que una dirección completa.
La segunda es qué tipo de acceso es. Puerta de casa, departamento, local, cortina metálica, auto, caja fuerte. Si es una puerta, mira si la manija tiene una placa metálica alrededor de donde entra la llave y si hay más de un punto donde la puerta se traba al cerrar. Con eso ya sabemos si es una chapa común o una de seguridad, que se abren de forma distinta y cuestan distinto.
La tercera es qué falló exactamente. No es lo mismo que la llave se haya quedado dentro, que se haya roto dentro del cilindro, que gire sin abrir o que la hayas perdido. Cada caso lleva herramienta diferente y a veces material de repuesto: decirlo por teléfono evita que el técnico llegue sin lo que hace falta y tenga que volver.
Antes de que llegue el técnico, prepara algo que acredite que puedes entrar ahí. Para una vivienda sirve una identificación con ese domicilio, un recibo de luz o de agua a tu nombre, o el contrato de renta. Si eres inquilino y no tienes nada a mano, vale que el propietario lo confirme por teléfono.
Para un auto necesitamos la tarjeta de circulación, la factura o el contrato de renta, más tu identificación. Y para una caja fuerte, algo que acredite que es tuya o la autorización de quien administra el lugar.
Puede parecer trámite, pero es exactamente lo que quieres que hagamos el día que alguien intente entrar donde no debe. Un técnico que abre sin preguntar nada es una señal de alarma, no de buen servicio.
Si el trabajo es en un condominio, un hotel o una torre con caseta, avisa en la entrada en cuanto cuelgues. Es donde más tiempo se pierde: el técnico puede estar en la puerta del desarrollo veinte minutos sin que lo dejen pasar.
Se paga al terminar, nunca por adelantado. Aceptamos efectivo y tarjeta; el técnico lleva terminal. También se puede pagar en dólares, con el tipo de cambio del día que te confirmamos por teléfono antes de salir.
Si necesitas factura, dilo al pedir el presupuesto y no al final: así se prepara con tus datos fiscales desde el principio y no hay que rehacer nada.